Qué revisar antes de comprar una casa colonial en Antigua

Una casa colonial en Antigua puede tener 280 años. Otra puede tener 80. Una puede haber sido restaurada con materiales modernos compatibles, otra con concreto que está empujando los muros antiguos hacia afuera. Y desde la calle, las dos se ven igual.
El primer punto crítico es la cimentación. Los terremotos de 1773 destruyeron Antigua. Mucho de lo que ves hoy fue reconstruido sobre cimentaciones nuevas, pero hay propiedades donde los cimientos originales coloniales nunca se reforzaron. Si una grieta corre vertical desde el zócalo hasta el techo, es muchas veces un problema de cimentación, no estético.
Los muros: en Antigua predominan tres sistemas — adobe (adoquín de tierra cruda), bajareque (madera y barro), y mampostería de piedra. Cada uno tiene problemas distintos. El adobe se descompone con humedad. El bajareque se infesta con xilófagos (termitas, polilla). La piedra colonial puede tener mortero erosionado.
Los techos de teja necesitan inspección anual durante la temporada de lluvia. Una teja desplazada filtra agua que viaja por la viga, puede pudrirla, y el costo de cambiar una sola viga estructural puede pasar de los $5,000.
Las restricciones patrimoniales que impone el CNPAG (Consejo Nacional para la Protección de Antigua) son extensas y reales. Antes de comprar pensando en remodelar, hay que verificar qué se puede y qué no — fachada, patio, alturas, materiales. Un cliente mío tuvo que abandonar un proyecto de 80 mil dólares porque la fachada era patrimonio intocable.
El checklist mínimo: certificado del Registro General de la Propiedad limpio, inspección estructural de un arquitecto independiente, revisión de instalaciones eléctricas e hidráulicas, verificación de licencias de construcción previas, y consulta al CNPAG si planeas modificaciones. Eso es lo mínimo. Más allá de eso, depende de la propiedad.
